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by : ABEL CHAVEZ
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Arguedas

 

Jose Maria Arguedas

 

( 1911 - 1969 )

 

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NOTAS BIOGRAFICAS :

 

La sierra de Apurimac, en el corazon del Peru, es uno de los lugares mas accidentados que se pueda imaginar. Profundas y clidas quebradas, desde donde gritan, graves, las voces de los ros, se alternan con breves punas, donde hiela cada noche. En las laderas apuradas que van de las unas a las otras, el paisaje serrano est regado por cientos de pequeos pueblos de agricultores. Pueblo grande, Andahuaylas es una  ciudad hermosa, donde el 18 de enero de 1911 nacio Jose Maria Arguedas Altamirano, hijo de un abogado  del cusco y una hacendada andahuaylina. Muerta la madre cuando Jose Maria tenia solo tres de edad, este se crio basicamente entre los indigenas quechuahablantes de la servidumbre, sea en la ciudad o en el campo, y luego entre los campesinos tambin indgenas que le ensearon el amor a la tierra y al paisaje. Bilinge desde siempre, la multiculturalidad peruana nunca lo dejara, y l tratara de asumirla y cultivarla durante toda su vida.

 

Curs primero la escuela secundaria en la ciudad de Ica, en la desrtica costa peruana, y luego en la ciudad de Huancayo, donde empieza a escribir colaborando en una revista estudiantil. A los veinte aos ingresa a la Universidad de San Marcos, en Lima, donde estudia la especialidad de Letras y contina escribiendo para revistas universitarias. En 1937 es detenido por participar en protestas estudiantiles y pasa en prisin casi un ao. En 1939 se casa con Celia Bustamante, promotora de las artes populares y de la vida cultural, quien, con su hermana Alicia, serva de anfitriona de la Pea Cultural Pancho Fierro. Arguedas se muda con Celia Bustamante a Sicuani, en la sierra cusquea, para trabajar como profesor de la escuela secundaria, donde, con sus alumnos, lleva a cabo un trabajo de recopilacin del folclor. Al regresar a Lima, contina enseando en escuelas secundarias, siempre interesado en los problemas de multiculturalidad. En 1947, el Ministerio de Educacin le dio trabajo como Conservador Nacional del Folklore, desde donde lleva a cabo importantes iniciativas orientadas a estudiar la cultura popular en todo el pas.

 

En 1958, con el apoyo de la UNESCO, viaja a Espaa para hacer el trabajo de campo de su tesis sanmarquina, donde por seis meses estudia comunidades de la provincia de Zamora.

 

En 1962 entra a trabajar en la Universidad Agraria La Molina. En 1963 es nombrado director de la Casa de la Cultura del Per, puesto que ejerce por un ao, hasta que renuncia por discrepancias con poltica cultural del gobierno. Entre 1964 y 1966 es director del Museo Nacional de Historia, ltimo cargo pblico que desempea. Desencantado por los efectos de la poltica cultural, intenta suicidarse por primera vez en abril de 1966. En 1965 se divorcia de Celia Bustamante, e inicia su relacin con Sybila Arrendondo, a quien conoci en Chile y con quien se cas en 1967.

 

El viernes 28 de noviembre de 1969, en su pequea oficina de La Molina, se dispara en la cabeza y muere cuatro das despus, el martes 2 de diciembre. Su testamento literario e ideolgico est en El zorro de arriba y el zorro de abajo, su ltimo libro.

 

Domingo Martnez Castilla

 

 

 

Arguedas en la Pea Pancho Fierro, c. 1941

 

  En la Pea Pancho Fierro, c. 1941.
Archivos de Cecilia Bustamante
(preparada por Domingo Martnez)

 

Arguedas por Jos Gushiken, 196?.

 

Fotografiado por Jos Gushiken.
Archivos de Fernando Silva Santisteban
(preparada por Domingo Martnez)

 

 

JJJos Mara Arguedas  fotografiado en su estudio.

 

 

 

OBRAS

 

La siguiente es una lista, incompleta y probablemente con algunos errores, de las primeras ediciones de los libros escritos por Jos Mara Arguedas. Pstumamente, han visto la luz varios otros libros con escritos suyos.

  • Agua. Los escoleros. Warma kuyay (Cuentos, Compaa de impresiones y publicidad, Lima, 1935)
  •  
  • Yawar Fiesta (Novela, Compaa de impresiones y publicidad, Lima, 1941)
  •  
  • Diamantes y pedernales. Agua (Cuentos, Juan Meja Baca y P.L. Villanueva, editores, Lima, 1954)
  •  
  • Los ros profundos (Novela, Losada, Buenos Aires, 1958)
  •  
  • El Sexto (Novela, Juan Meja Baca, Lima, 1961)
  •  
  • Tpac Amaru Kamaq taytanchisman. Haylli-taki. A nuestro padre creador Tpac Amaru. Himno-cancin. (Poesa, Ediciones Salqantay, Lima, 1962)
  •  
  • La agona de Rasu iti (Cuento, Taller Grfico caro, Lima, 1962)
  •  
  • TODAS LAS SANGRES (Novela, Losada, Buenos Aires, 1964)
  •  
  • El sueo del pongo (Cuento, Ediciones Salqantay, Lima, 1965)
  •  
  • Oda al jet (Poesa, Ediciones de la Rama Florida, Lima, 1966)
  •  
  • Algunas observaciones sobre el nio indio actual y los factores que modelan su conducta (Estudio, Consejo Nacional de Menores, Lima, 1966)
  •  
  • Notas sobre la cultura latinoamericana, (Ensayos, con Francisco Mir Quesada y Fernando de Szyszlo, Taller Industrial Grfica, Lima, 1966)
  •  
  • Amor mundo y todos los cuentos (Cuentos, Francisco Moncloa, editores, Lima, 1967)
  •  
  • Las comunidades de Espaa y del Per (Monografa, Universidad Nacional Mayor de San Marcos, Lima, 1968)
  •  
  • Qollana Vietnam Llaqtaman / Al pueblo excelso de Vietnam, (Poesa, Federacin de Estudiantes de la Universidad Agraria, La Molina, 1969)
  •  
  • El zorro de arriba y el zorro de abajo (Novela, Losada, Buenos Aires, 1971)
  •  
  • Katatay y otros poemas. Huc jayllikunapas (Poesa, publicado pstumamente por Sybila Arredondo de Arguedas, Instituto Nacional de Cultura, Lima, 1972)

 

No puede dejar de citarse la edicin de sus Obras completas (Sybila Arredondo de Arguedas, compiladora. Editorial Horizonte, Lima, 1983) en cinco volmenes.

 

Para esta bibliografa, se ha seguido principalmente la aparecida en la excelente edicin crtica de Los ros profundos, preparada por Ricardo Gonzlez Vigil para la coleccin de Letras Hispnicas de Ediciones Ctedra (Madrid, 1998).

 

 

 

 

 

         JOSE MARIA ARGUEDAS EN LA NACION WANKA

 

 

 

La vida y obra del gran antroplogo y escritor Jos Mara Arguedas como siempre ponen en movimiento el mundo cultural del Peru. Este mes fue presentado el libro "Arguedas en el Valle del Mantaro"  con trabajos desarrollados por Carmen Mara Pinella, Alejandro Ortiz, Juan Javier Rivera Anda e D. Montesinos

 

Il libro, publicado por el  Fondo Editoriale della Pontificia Universit Cattolica del Per, fue presentado este 11/10 2004 en el Centro Cultural CAFAE-SE Jos Mara Arguedas, Av. Arequipa 2985, San Isidro con introduccin de Francesca Denegri, Eloy Juregui e Ricardo Soto.


Video: Fragmentos del entierro de Jos Mara Arguedas en Andahuaylas


 

 

Arguedas y el Valle del Mantaro

 

La relacin entre Arguedas y la sierra central se remonta al ao de 1928, cuando permaneci un ao en la ciudad de Huancayo cursando el tercer ao de secundaria en el colegio Santa Isabel. Este plantel, fundado a mediados del siglo XIX por el maestro espaol Sebastin Lorente, fundador del Colegio Guadalupe de Lima y autor de la primera Historia del Per, tena prestigio como un centro de estudios de calidad. En esta primera experiencia en la regin se produjeron varios hechos que el gran escritor peruano sealara aos despus como experiencias importantes en su vida: por una parte, la publicacin de la revista La antorcha, en la que se publicaron sus primeros escritos. Por otra, la escritura de una novela de alrededor de 600 pginas que, segn narrara el autor en una reunin de literatos en 1965, le fue arrebatada por la polica. Finalmente, en esa poca se produjo el fundamental descubrimiento de Maritegui, cuyas obras eran ledas y discutidas por los estudiantes de los ltimos aos del colegio, segn el testimonio recogido de Temstocles Bejarano —su condiscpulo durante esos aos— por Carmen Mara Pinilla.

 

Un segundo encuentro con la regin central se produjo en 1935, cuando realiz una excursin de unas tres semanas por el valle del Mantaro acompaado por Manuel Moreno Jimeno, el gran poeta peruano recientemente desaparecido, quien fuera uno de sus amigos ms entraables, segn lo testimonia la correspondencia entre ambos recientemente editada. Moreno Jimeno ha dejado el testimonio de la vital relacin establecida entre Arguedas y los campesinos del valle, que se basaba en su dominio del quechua y su manera de acercarse a ellos: ofrecindose junto con su compaero de aventura para participar en las jornadas de trabajo comunal, apoyndolos en aquellas cosas en las que podan asesorarlos, redactando sus memoriales, compartiendo su vivienda, sus alimentos, sus fiestas, la msica, el baile y la bebida. Viviendo literalmente con las comunidades, pues eran estudiantes sin dinero, cuya subsistencia slo poda ser cubierta por los campesinos que los acogan.

 

Estas dos estadas se produjeron cuando Jos Mara Arguedas tena 17 y 24 aos respectivamente: la primera como estudiante del Colegio Santa Isabel y la segunda de la Universidad de San Marcos, en momentos importantes de su formacin personal e intelectual. La relacin de Arguedas con el Valle del Mantaro no fue pues lejana ni ste fue un simple objeto de estudio para l. Cuando en la dcada del cincuenta realiz en este escenario los estudios antropolgicos que marcaran fuertemente su concepcin del mestizaje como la va a travs de la cual podra producirse la integracin de la sociedad peruana no era un forastero ni un investigador asptico frente a una realidad extica. Huancayo y el valle del Mantaro eran parte de su experiencia biogrfica y este hecho debi influir en sus anlisis.

Los estudios sobre Huancayo y las comunidades de la sierra central

 

Las investigaciones de Arguedas sobre la regin fueron realizadas a comienzos de los aos cincuenta, a lo largo de cuatro estancias en el valle entre los aos 1951 y 1955. El estudio sobre las comunidades del Valle del Mantaro, fue publicado originalmente en 1957 en el tomo XXVI de la Revista del Museo Nacional, mientras que su estudio sobre la feria de Huancayo fue redactado en 1956 como un informe escrito para la Oficina Nacional de Planeamiento que permaneci indito hasta su publicacin en un texto mimeografiado de la Universidad Nacional del Centro en 1977 gracias a la iniciativa de Manuel Baquerizo.

 

El primer estudio tiene un ttulo de por s bastante explcito: Evolucin de las comunidades indgenas. El Valle del Mantaro y la ciudad de Huancayo: un caso de fusin de culturas no comprometidas por la accin de las instituciones de origen colonial. En l Arguedas parte constatando la existencia de una radical diferencia entre la realidad social del Valle del Mantaro en el momento cuando realiza sus observaciones y la imperante en las otras regiones de la sierra que l conoca. A pesar de que hasta inicios del siglo XX la cultura de la poblacin que habitaba el valle no difera sustancialmente de la de otros valles interandinos del sur, como Ayacucho, Andahuaylas y el Vilcanota, donde indios, mestizos y blancos estaban claramente diferenciados por la conducta, las costumbres y la lengua, las bases econmicas y sociales del Mantaro eran muy diferentes:

       

      En lo econmico y lo social —afirma—, el indio del Mantaro conserv un status diferente que el de los otros valles. En ninguna de las informaciones de que podemos disponer aparece que estos indios estuvieron al servicio de blancos y mestizos, mediante instituciones feudales como la del pongaje, el colonazgo y el yanaconaje, ni que, por lo tanto, entre indios, mestizos y blancos se hubiera establecido el tipo de relaciones que el rgimen de tales relaciones comprendi, relacin de imperio feudal, establecimiento de un status que significaba diferenciacin que comprometa la propia naturaleza humana, como ocurri y ocurre en el Cuzco, donde seores e indios parecen aceptar diferencias que comprometen la propia naturaleza de las personas y no nicamente su condicin socioeconmica.

 

Arguedas considera que debe rastrearse los orgenes de esta especialsima situacin de la poblacin indgena en determinados hechos histricos cuyos orgenes se remontan a la conquista espaola. El hecho, realmente asombroso, de que el indio hubiera mantenido una posicin excepcionalmente elevada, un status especial, en este valle, singularmente rico y laborable, igualmente accesible o ms accesible an, que otros tan alejados de la costa, como los de Apurmac o Cusco, en los cuales el seoro feudal hispnico se impuso con ms absolutismo y rigor que en la Pennsula, este hecho no poda ser sino el resultado de una igualmente excepcional correlacin de las determinantes histricas que impulsaron el cuadro general de la evolucin social en el Per andino.

 

El primer hecho histrico que Arguedas considera relevante es el particular status alcanzado por los huancas debido a la alianza que concertaron con los espaoles para combatir contra las tropas de Atahualpa, como aliados en la guerra contra un enemigo comn. Este tema, originalmente tratado por Ral Porras Barrenechea, en cuyos trabajos l se apoy, fue ampliamente desarrollado aos despus por Waldemar Espinoza Soriano en su Historia del departamento de Junn. El segundo hecho significativo que Arguedas releva es la ausencia de minas que estimularan la instalacin de espaoles en el valle y ciertas dificultades que encontraron, como la carencia de madera para las construcciones y para lea —un motivo continuamente repetido por los cronistas coloniales en los cuales se apoya su estudio—. Estas circunstancias habran propiciado, por una parte, un escaso asentamiento de poblacin espaola durante la primera fase, un dominio sobre la poblacin indgena ejercida por encomenderos absentistas, y la instalacin tarda de espaoles de condicin socioeconmica modesta (artesanos, arrieros, agricultores, productores de jamn, etc.), en la segunda.

 

Como consecuencia de estas especiales circunstancias histricas, en el Valle del Mantaro no se habra producido el despojo de las tierras de los indios por los encomenderos ni el establecimiento de las relaciones de yanaconaje y servidumbre tan caractersticas de los otros valles internandinos. La ausencia de estas instituciones de tipo colonial seran, en ltima instancia, la explicacin fundamental de la excepcional condicin social de los indgenas del valle.

 

Esta situacin repercuti, siguiendo el anlisis arguediano, en el gran vigor de la cultura indgena en el valle, como lo consigna en su ensayo La sierra en el proceso de la cultura peruana: ninguna regin de la sierra —escribe— ha fortalecido tanto su personalidad cultural como el valle del Mantaro, cuya capital urbana y comercial es, sin duda, la ciudad de Huancayo9. Pero este fortalecimiento de la personalidad cultural no signific el mantenimiento de la condicin de sus pobladores como indios, sino su transformacin en algo diferente: La influencia de estos complejos factores transformaron al indgena del valle en el mestizo actual de habla espaola, sin desarraigarlo ni destruir su personalidad. Se produjo un proceso de transculturacin en masa bajo el impulso de los ms poderosos factores transformantes que en esta zona actuaron simultneamente.

 

Ahora bien, en el estado de reflexin en que estos estudios fueron redactados, la desindigenizacin no era un factor que Arguedas considerara una valla para la realizacin de los cambios sociales; por el contrario, ella era su mejor condicin. Porque, aunque ello suene profundamente extrao, en ese momento, para l la superacin de los problemas de la poblacin indgena pasaba necesariamente por su desaparicin como tal. La segregacin cultural, cruel, esterilizante, y anacrnica, desaparecera en la medida en que los indios se convirtieran en mestizos: El indio se diluye en el Per —llega a escribir— con una lentitud pavorosa. En Mxico es ya una figura pequea y pronto se habr confundido con la gran nacionalidad. El caso del indio se ha convertido en el Per en un problema de creciente gravedad. El proceso del mestizaje es, como ya dijimos, de una lentitud pavorosa (El complejo cultural...).

 

La preocupacin que estos textos revelan por la lentitud del avance del mestizaje, entendido como el abandono de la condicin de indio para convertirse en algo distinto, pasa en Arguedas por la conviccin de que los indios deben asimilarse a la cultura dominante para poder usufructuar de la plena ciudadana:

       

      En cuanto el indio, por circunstancias especiales, consigue comprender este aspecto de la cultura occidental [la racionalidad econmica capitalista], en cuanto se arma de ella, procede como nosotros; se convierte en mestizo y en un factor de produccin econmica positiva. Toda su estructura cultural logra un reajuste completo sobre una base, un `eje’. Al cambiar, no `uno de los elementos superficiales de su cultura’ sino el fundamento mismo, el desconcierto que observamos en su cultura se nos presenta como ordenado, claro y lgico: es decir que su conducta se identifica con la nuestra. Por haberse convertido en un individuo que realmente participa de nuestra cultura! Una conversin total, en la cual, naturalmente, algunos de los antiguos elementos seguirn influyendo como simples trminos especificativos de su personalidad que en lo sustancial estar movida por incentivos, por ideales, semejantes a los nuestros. Tal es el caso de los ex indios del valle del Mantaro, provincias de Jauja, Concepcin y Huancayo; primer caso de transculturacin en masa que estudiamos someramente en las pginas iniciales del presente trabajo (La sierra...).

 

En estos textos, Arguedas sostiene que la difusin de la tecnologa moderna, condicin del progreso y desarrollo— tropieza con la resistencia cultural del indio. Pero tambin juega un rol muy importante (mucho ms grave del que se podra pensar a primera vista) el conservadurismo colonial. Este elemento, puesto en segundo lugar en estos textos que pertenecen a los aos 1952 y 1953, fue adquiriendo una creciente importancia durante los aos siguientes, pasando a convertirse el factor explicativo fundamental en los dos textos mayores (que como ya dijimos pertenecen a 1956 y 1957) en los que Arguedas present los resultados de sus investigaciones en la regin. Pero el sealamiento de la persistencia de los elementos coloniales, como el factor principal que poda explicar el atraso de las poblaciones indgenas, no puede identificarse en sus escritos con una revalorizacin de lo indgena por oposicin a lo europeo, pues l considera tan negativa la tradicin colonial hispnica como la indgena, cuya persistencia posibilita sta:

       

      los ms antiguos y concentrados focos de la cultura hispnica se han convertido en los ms conservadores, no slo de la tradicin colonial sino de la quechua. La superposicin, casi integracin, de los sistemas de administracin colonial e inca, tan hbilmente forjado en la Colonia, se nos presenta ahora como un instrumento de resistencia al desarrollo socioeconmico del Per. Tal parece que se hace necesario romper todo lo que ha quedado de esa estructura y lo que ella representa para poner en marcha la potencialidad humana y econmica de las regiones que han sido congeladas por el sistema, para incorporarlas a la produccin y orden social contemporneos (La evolucin...).

 

La superioridad de Huancayo —modelo por el cual Arguedas no puede esconder su exaltado entusiasmo— y de Chiclayo, ciudad costea cuyas potencialidades de desarrollo compara con los de la ciudad huanca, radica en que en ambos casos se trata de urbes de origen republicano, carentes de tradicin colonial. La potencialidad de Huancayo, ciudad indgena por sus orgenes y desarrollo, segn demuestra convincentemente, radica paradjicamente en el hecho de que su carcter indio impidi la consolidacin de los elementos coloniales que en otras ciudades entorpecen el avance del proceso del mestizaje. No es por ser india, sino porque este hecho crea las condiciones ms favorables para que deje de serlo, que ella tiene ventajas frente a las ciudades que en la poca colonial alcanzaron un marcado esplendor. Huancayo acta, afirma:

       

      en una zona que podramos llamar de frontera; entre la capital, que es el ms poderoso centro de difusin de la cultura occidental contempornea y la extensa rea sur, muy uniforme, que comienza en los lmites de la provincia de Huancayo, y que est integrada por los departamentos de Huancavelica, Ayacucho y Apurmac, rea inmensa donde la tradicin hispanocolonial y quechuacolonial ejercen todava su imperio.

 

Y la cultura occidental contempornea que estas especiales circunstancias histricas pueden permitir que se difunda con rapidez (rompiendo la pavorosa lentitud del mestizaje), entendmonos, es simple y llanamente el capitalismo. Este est presente no slo en el desarrollo de la produccin para el mercado y la transicin de la produccin artesanal a industrial en las reas de la produccin de zapatos, textiles y ropa confeccionada que estudia con gran finura, sino, tambin, en la presencia de los agentes externos del cambio: tales como las instituciones de ayuda internacional, en lo tcnico y an en lo econmico, y nuevos organismos nacionales fundados con los mismos fines de cooperacin internacional. Pero an ms claramente que en estos elementos objetivos, es en los cambios que ellos inducen en la subjetividad de los individuos que puede rastrearse la impronta del capitalismo como el horizonte de la redencin del mundo indgena:

       

      el mestizo y el indio, o el hombre de abolengo de provincias, que llega a esta ciudad [Huancayo], no se encuentra en conflicto con ella; porque la masa indgena que all acude o vive es autctona en el fondo y no en lo extico de los signos externos; y est, adems, movida por el impulso de la actividad, del negocio, del espritu moderno, que trasciende y estimula (...) Y llegada la oportunidad revivir en la ciudad, sin vergenza y pblicamente, las fiestas de su pueblo, y podr bailar en las calles a la usanza de su ayllu nativo o sumarse a las fiestas y bailes indgenas de la propia ciudad, pues no ser un extrao a ellas. Y ser un ciudadano, aun a la manera nfima, pero real, de los barredores municipales que chacchan coca y conversan en quechua, a la madrugada, tendidos en las aceras de las calles, pero con la seguridad de que ha de recibir un salario que le permitir, si lo deciden, entrar al restaurante `El Olmpico’, y sentarse a la mesa, cerca o al lado de un alto funcionario oficial, de un agente viajero o del propio prefecto del departamento, y libres, en todo momento, del temor de que alguien blanda un ltigo sobre sus cabezas. Y podrn esperar, sin duda, cambiar de condicin, para mejorar, porque la ciudad ofrece perspectivas para todos, sin exigir a nadie que reniegue de sus dioses para ser admitido en su recinto.

 

El mundo de las oportunidades abiertas para todos: la promesa que ofreca el desarrollismo imperante a inicios de los cincuenta y que penetr con gran fuerza a travs de la hegemona del funcionalismo norteamericano en la orientacin del recientemente fundado Departamento de Antropologa de la Universidad San Marcos, donde Arguedas recibi su formacin inicial como antroplogo. En las aulas sanmarquinas se reforz su relacin con una persona que, sin duda, tuvo un gran ascendiente en su produccin intelectual de esa poca, que lo ayud en momentos crticos y que facilit su trabajo apoyndolo para conseguir algunos de los nombramientos en puestos desde los que desarroll su mltiple actividad: Luis E. Valcrcel19. Para ese entonces, el mstico credo indigenista de tintes rudamente antimestizos del autor de Tempestad en los Andes haba dejado el paso a una posicin que vea en el mestizaje la solucin a los problemas de la poblacin indgena, en la lnea promovida por la antropologa mexicana, desde el congreso indigenista de Patzcuar. En el San Marcos de Valcrcel, donde Arguedas estudi, el funcionalismo norteamericano alcanz su momento de gloria con el famoso proyecto Vicos. Sin forzar los trminos, se podra afirmar que, en este perodo de su produccin, Arguedas era un intelectual culturalmente colonizado.

La desilusin frente a la alternativa del mestizaje

 

Este enfoque de la cuestin de la integracin nacional, va el mestizaje, desapareci virtualmente en la produccin de sus ltimos aos. El enfoque de un ensayo como La cultura: un patrimonio difcil de colonizar, publicado en Lima en 1966, despus de denunciar la empresa de colonizacin cultural llevada adelante por las grandes potencias y el apoyo que ellas reciben por parte de sus socios de los grandes consorcios latinoamericanos, ya no diremos —escribe— ‘colonizados’, sino identificados con los intereses, y, por tanto, con el tipo de vida, con las preferencias y conceptos con respecto del bien y del mal, de lo bello y de lo feo, de lo conveniente e inconveniente. Frente a este panorama, su posicin es de una militante oposicin, al mismo tiempo que una reafirmacin de un optimismo igualmente militante con relacin a la posibilidad de resistir la ofensiva:

       

      Como toda empresa antihumana, no tiene sta las garantas del xito y mucho menos en pases como el Per, donde los propios instrumentos que fortalecen la dominacin econmica y poltica determinan inevitablemente la apertura de nuevos canales para la difusin ms vasta de las expresiones de la cultura tradicional y de su influencia nacionalizante.

 

Cules fueron las fuentes del radical cambio de Arguedas con relacin a las expectativas que tena con relacin a la difusin de la cultura occidental, la desindigenizacin y la alternativa del mestizaje a principios de los cincuenta? Como hiptesis a trabajar, sealaramos tres: en primer lugar, la observacin de las consecuencias que la difusin de la cultura occidental tena en las reas fuertemente indgenas que tan bien conoca. En segundo lugar, la radicalizacin ideolgica propiciada por la revolucin cubana (Arguedas dej el testimonio escrito de la forma cmo lo impresion la experiencia que vivi en la isla embarcada en una revolucin en pginas muy emotivas), y la oleada de movimientos insurreccionales que sta inspir, que le llevaron a recuperar el horizonte socialista que guiara su entusiasmo juvenil durante la segunda mitad de la dcada del treinta y que sera sometida a una dura prueba por el pacto de Stalin y Hitler, segn lo testimonia su correspondencia con Manuel Moreno Jimeno, para ser borrada de su horizonte durante la siguiente dcada por la degeneracin del Partido Comunista con el que ambos amigos cooperaron sin ser militantes. En tercer lugar, su condicin de creador literario, que le permiti no renunciar a su intuicin, su sensibilidad y su afectividad, elementos reidos con una concepcin positivista del trabajo cientfico (que exige poner entre parntesis la subjetividad, como garanta de objetividad para acercarse a la realidad, como si ello fuera posible!), pero que, en un pas tan desafiante a nivel terico como es el Per, debido a su enorme complejidad, le permiti no encerrarse en los rgidos esquemas del funcionalismo norteamericano, en la dcada del cincuenta, ni limitarse a reemplazarlos por los del marxismo imitativo servil, en los hechos similarmente colonial, de la dcada siguiente.

 

 

 

Texto : Amor y fuego. Jos Mara Arguedas 25 aos despus, DESCO, CEPES, SUR, Lima, 1995, editado por Maruja Martnez y Nelson Manrique.

 

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